17/06/2026
Hace 15 años abrí una puerta.
No tenía experiencia.
No tenía un plan.
Ni siquiera sabía si aquello iba a durar.
Solo tenía ilusión.
Y muchas ganas de trabajar.
Durante estos años he hecho miles de tartas.
He celebrado cumpleaños, bodas, bautizos y sueños de otras personas.
He conocido alumnas maravillosas.
He viajado.
He dado cursos.
He trabajado y he aprendido de personas increíbles.
Pero también he cometido errores.
Muchos.
He tomado decisiones equivocadas.
He pasado miedo.
He tenido momentos en los que pensé que no podía más.
He entrado en quirófanos.
He vivido pérdidas.
He atravesado etapas en las que mantener el negocio abierto parecía una montaña imposible de subir.
Y aun así...
Aquí seguimos.
Porque detrás de cada foto bonita hay madrugones.
Detrás de cada éxito hay cientos de intentos.
Y detrás de cada año hay una mujer intentando hacerlo lo mejor que sabe.
No comparto esto porque crea que mi historia es especial.
La comparto porque sé que muchas de vosotras os vais a reconocer en ella.
Porque emprender no va de hacerlo perfecto.
Va de seguir.
Incluso cuando nadie ve el esfuerzo.
Incluso cuando toca volver a empezar.
Y quizá por eso este verano voy a hacer algo que nunca había hecho.
Abrir las puertas de mi obrador.
No para enseñar tartas.
Sino para compartir todo lo que estos 15 años me han enseñado.
Lo bueno.
Lo malo.
Y todo lo que habría agradecido saber mucho antes.
Comenta OBRADOR si quieres que te cuente lo que estoy preparando.