Tiempo de Durango

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Periódico Tiempo de Durango

09/07/2026

EL BLINDAJE DE TORREÓN TAMBIÉN ES POLÍTICO.
Cuando Miguel Ángel Riquelme Solís afirmó que "Torreón no será la puerta de entrada de grupos criminales ni menos aval de extorsionadores que fingen ser organizaciones gremiales", no estaba improvisando un discurso de toma de protesta. Estaba fijando una línea política y de gobierno que, por el contexto regional, trasciende los límites del municipio.

No fue una ocurrencia. Tampoco una advertencia. Fue una sentencia.

☎️ Línea Privada II
✒️Claudia Rojas

Miguel Ángel Riquelme Solís no esperó semanas para demostrar que la seguridad sería el eje de su administración. Apenas asumida la alcaldía de Torreón, recorrió el Centro de Comando C2 y supervisó personalmente los límites con Durango, acompañado por mandos de Seguridad Pública y responsables del sistema de videovigilancia. Ahí revisó las acciones de combate a la delincuencia, anunció el fortalecimiento del blindaje en los accesos a la ciudad y la permanencia de los filtros de seguridad en la frontera con Durango, pero además, advirtió que serán revisados los protocolos de portación de armas para las escoltas que quieran ingresar a territorio coahuilense, procedentes del vecino estado.

Las palabras adquieren un peso distinto dependiendo de quién las pronuncia. La autoridad no siempre la otorga el cargo; muchas veces la concede la trayectoria. Y en el caso de Riquelme, esa autoridad proviene de una carrera que ha transitado por la diputación federal, la alcaldía, el Gobierno de Coahuila, el Senado de la República, y ahora, nuevamente como alcalde de Torreón, experiencia que inevitablemente imprime una visión mucho más amplia que la de un simple administrador municipal.
Por eso resulta imposible escuchar ese mensaje únicamente como la voz del nuevo alcalde de Torreón. En realidad, habla un hombre con la experiencia de quien ya gobernó un estado y conoce perfectamente las consecuencias de bajar la guardia en materia de seguridad.

Su prioridad quedó definida desde el primer día: antes que cualquier anuncio de obra pública, antes que cualquier programa administrativo o financiero, colocó la seguridad como la condición indispensable para todo lo demás. "No existe inversión sin seguridad", afirmó. Una frase sencilla, pero profundamente cierta. Ninguna empresa instala su capital donde reina la incertidumbre; ningún inversionista apuesta por una región donde el crimen organizado sustituye a las instituciones.

Pero hubo otra declaración que merece una lectura mucho más profunda.

Cuando aseguró que Torreón no será refugio de grupos criminales ni de quienes utilizan supuestas organizaciones gremiales para extorsionar a empresarios y productores, la alusión fue inevitable. Difícil no relacionarla con los hechos registrados recientemente en Durango, donde una estructura vinculada a la CATEM fue señalada por presuntos actos de extorsión, situación que terminó siendo desarticulada mediante la intervención del Gobierno Federal y el trabajo coordinado de las autoridades de procuración de justicia de Coahuila.

La referencia no fue casual.
Fue un mensaje político, institucional y territorial.
Un mensaje que, inevitablemente, cruza la frontera entre Coahuila y Durango para recordar que la seguridad no reconoce límites administrativos y que las decisiones tomadas en una entidad repercuten directamente en la otra.

Riquelme sabe perfectamente que Torreón comparte una frontera cotidiana con Gómez Palacio y Lerdo. Miles de personas cruzan diariamente de un estado a otro para trabajar, estudiar o hacer negocios. Precisamente por ello, cualquier intento de infiltración criminal en una de las entidades termina representando un riesgo para toda la región lagunera.
Su postura, entonces, no es una confrontación gratuita. Es una definición de Estado.

Hay otra característica que explica el impacto de sus palabras.
Riquelme nunca ha sido un político de estridencias. No necesita elevar la voz para transmitir firmeza. Su estilo siempre ha sido el de la prudencia, el análisis y la decisión serena. No construye liderazgo desde el espectáculo ni desde la ocurrencia cotidiana. Construye autoridad desde la consistencia.
Por eso, cuando habla de blindar Torreón, el mensaje adquiere credibilidad.

No recurre a frases diseñadas para viralizarse en redes sociales. No necesita aparentar dureza ni disfrazarse de hombre fuerte. Su presencia política, construida durante años de responsabilidades públicas, comunica mucho antes que cualquier discurso.
Ese estilo pertenece a una generación de políticos formados bajo una cultura donde la palabra empeñada constituye parte esencial del ejercicio del poder. Una escuela política que entiende que gobernar implica rumbo, disciplina institucional y responsabilidad frente a la ciudadanía.

Se podrá coincidir o discrepar con el origen partidista de esa formación, pero resulta difícil negar que Coahuila ha logrado consolidar una estructura institucional que ha privilegiado la estabilidad, la coordinación entre órdenes de gobierno y una política de seguridad sostenida durante varios sexenios. Los resultados, particularmente en comparación con otras entidades del norte del país, hablan por sí mismos.

Quizá por eso las palabras de Riquelme encuentran eco.
Porque detrás de ellas no solamente habla un alcalde que inicia funciones. Habla un político que conoce los costos de perder el control institucional y que entiende que la seguridad no admite improvisaciones.

La toma de protesta dejó claro que su administración buscará ordenar finanzas, fortalecer procesos y mantener el desarrollo económico. Sin embargo, el verdadero eje del mensaje fue otro: preservar la tranquilidad como condición para que todo lo demás pueda existir.

En tiempos donde el ejercicio del poder suele confundirse con el espectáculo, donde abundan los discursos estridentes, las ocurrencias improvisadas y las declaraciones que parecen más propias de una sobremesa o de una conversación de cantina que de la investidura de un gobernante, y escasean las definiciones firmes, la sentencia pronunciada desde Torreón no parece dirigida únicamente a los delincuentes.

También parece una advertencia para quienes, desde cualquier ámbito de poder, toleren, minimicen o permitan que estructuras criminales encuentren espacio para operar bajo cualquier disfraz.
Porque la seguridad no se negocia.

Y cuando quien lo afirma es un hombre cuya trayectoria ha estado marcada por la prudencia antes que por el protagonismo, dicha sentencia deja de ser una frase de ceremonia y se convierte en una posición de gobierno. ✒️

EL AMARGO ENCANTO DEL ¿Y SI SÍ? ✒️Claudia RojasCuentan que una tarde, cuando la pelota comenzó a rodar, un país entero d...
06/07/2026

EL AMARGO ENCANTO DEL ¿Y SI SÍ?

✒️Claudia Rojas
Cuentan que una tarde, cuando la pelota comenzó a rodar, un país entero despertó de un largo sueño.

Las calles cambiaron de color, las banderas aparecieron en ventanas que durante años habían permanecido cerradas y miles de personas caminaron hacia el mismo lugar como si una fuerza invisible las hubiera llamado por su nombre.

Dicen que el Ángel de la Independencia escuchó tres veces el mismo grito. No era un grito de guerra, ni de protesta, ni de reclamo. Era un grito de alegría. Un grito que hizo temblar las banquetas y que por unas horas convenció a todos de que juntos podían mover montañas.

“¿Y si sí?”, repetían.
Y tenían razón.
Sí se puede.

Lo extraño fue que ese país que había encontrado fuerza para salir a celebrar, al día siguiente volvió a esconderse en la rutina. Guardó las banderas, apagó los cantos y regresó a esperar que alguien más resolviera los problemas de siempre.

Porque en ese país ocurría un fenómeno curioso: la gente podía caminar kilómetros para celebrar un triunfo, pero le costaba caminar unos metros para ir a una urna. Podía pasar noventa minutos sufriendo por una camiseta, pero años enteros soportando injusticias sin reclamar.

Era un país con millones de entrenadores de fútbol, pero con muy pocos ciudadanos dispuestos a entrar a la cancha de la vida pública.

Nos acostumbramos a mirar desde la grada.

Esperamos que otros corran, que otros peleen, que otros fallen y que otros ganen.

Queremos el campeonato, pero no siempre queremos los entrenamientos. Queremos la victoria, pero no las madrugadas de sacrificio. Queremos el resultado, pero no la disciplina que lo construye.

La Selección nos recordó una verdad antigua: nadie llega lejos por casualidad.

Detrás de cada gol hay horas que nadie vio. Detrás de cada triunfo hay cansancio, derrotas, críticas y momentos donde parecía más fácil rendirse.

El milagro no estaba en la pelota.

El milagro estaba en el esfuerzo.

Pero en aquel país de historias extrañas, donde las promesas vuelan más rápido que las soluciones, muchos descubrieron que la energía de millones de personas también puede convertirse en una mina de oro para quienes saben aprovecharla.

Porque una multitud emocionada mueve montañas.
Y una multitud dormida deja que otros decidan el camino.

Los políticos miraron las plazas llenas. Los poderosos miraron la pasión de la gente. Todos entendieron que esa fuerza existía.

¿Qué pasaría si un día esa misma multitud que llena una avenida para celebrar un partido saliera a exigir mejores escuelas, mejores servicios, mejores gobiernos y mejores oportunidades?

¿Qué pasaría si el “¿y si sí?” dejara de ser solamente una frase de fútbol y se convirtiera en una forma de vivir?

Tal vez ese día el país descubriría que no necesitaba esperar un Mundial para sentirse unido.
Tal vez descubriría que la verdadera victoria nunca estuvo en una cancha.
Estaba en la capacidad de dejar de ser espectador.

Porque sí se puede.
Siempre se pudo. Es una verdad que duele pero hay que exponerla, quien sabe si algún día tendremos el valor de intentarlo, para después no estar soltando los lagrimones de cocodrilo.

El partido a puerta cerrada: de los goles a los gol(p)es⚽️ Hay domingos en que un país entero parece respirar al ritmo d...
04/07/2026

El partido a puerta cerrada:
de los goles a los gol(p)es
⚽️ Hay domingos en que un país entero parece respirar al ritmo de un balón. Las calles se vacían, las carnicerías adelantan el cierre, las cervezas se enfrían desde la mañana y las familias acomodan los muebles para mirar noventa minutos de esperanza. Desde afuera, todo parece una fiesta. Pero hay casas donde el verdadero partido empieza cuando el comentarista se despide y la pantalla se queda en silencio.

Mañana no sólo se jugará un partido. También se pondrá a prueba la calma de muchos hogares donde una derrota deportiva puede convertirse en sentencia doméstica.

Qué extraño país éste, donde la paz de algunas mujeres parece depender de un balón que rueda a cientos de kilómetros de distancia.

En esos hogares nadie canta el himno ni celebra los goles con los brazos al cielo. Allí el marcador se mide de otra manera: por el volumen de una voz que comienza a endurecerse, por el golpe seco de una puerta, por los platos que dejan de sonar en la cocina porque alguien aprendió, hace mucho tiempo, que el silencio también puede salvar.

En la comarca lagunera ocurrió una de esas noticias que parecen escritas por un novelista empeñado en demostrar que la realidad siempre encuentra la manera de superar la imaginación. Mientras la Selección Mexicana sigue avanzando, los reportes de violencia contra las mujeres disminuyen. La ciudad respira con un alivio discreto, como si el triunfo nacional hubiera logrado domesticar, aunque fuera por unas horas, a los demonios que habitan algunas casas.

Pero nadie se engaña demasiado.
Las autoridades observan el calendario con la misma inquietud con la que un campesino mira el cielo antes de la tormenta.

Aquí la historia se repite con una puntualidad casi ritual. Cuando juega el Santos, hay familias que viven el encuentro con la pasión de cualquier afición. Y hay otras donde las mujeres no preguntan cuánto falta para el siguiente gol, sino cuánto falta para que termine el partido sin que el enojo encuentre un cuerpo sobre el cual descargarse.

No es el futbol.
Nunca lo ha sido.

El balón no fabrica hombres violentos, como tampoco la lluvia inventa las goteras. Lo único que hace es revelar las grietas que ya existían. La derrota no despierta a la violencia; simplemente le abre la puerta para que salga con una excusa distinta.

Sin embargo, todavía sobreviven quienes pronuncian esa frase con la ligereza de quien comenta el clima: "Perdió su equipo". Como si tres palabras bastaran para explicar un puñetazo. Como si un gol anulado pudiera justificar el miedo de una mujer o las lágrimas silenciosas de un niño que aprende demasiado pronto que el sonido de un llavero puede anunciar una tragedia.

La historia tampoco conoce fronteras. Ha sucedido en Inglaterra, en Argentina y en muchos otros lugares donde el fanatismo se mezcla con el alcohol, el machismo y esa antigua incapacidad de algunos hombres para aceptar la derrota sin convertirla en castigo para los demás. Entonces el estadio deja de tener gradas y se muda a la sala de una casa cualquiera, donde la única afición que nunca pidió estar ahí termina pagando el precio del resultado.

¿Por qué seguimos permitiendo que algunos hombres encuentren en un marcador la coartada perfecta para hacer lo que ya estaban dispuestos a hacer?.

Mañana, México puede ganar o perder. El futbol siempre ha sabido convivir con la incertidumbre. Lo que un país ya no debería aceptar es que, cuando el árbitro dé el silbatazo final, en alguna parte una mujer contenga la respiración porque sabe que el verdadero partido apenas está por comenzar.

Y ese, el que nunca aparece en las estadísticas deportivas ni se transmite por televisión, es el único encuentro que ningún hogar debería volver a perder.

♟️Res Pública / Fermachem, Morena y el calendario de la visita presidencial / Columna Política Ayer comenzó a circular e...
03/07/2026

♟️Res Pública / Fermachem, Morena y el calendario de la visita presidencial / Columna Política

Ayer comenzó a circular en medios locales un trascendido sobre una reunión de integrantes de Morena en Durango, realizada —según las versiones difundidas— en el hotel Gobernador. En ese encuentro habrían coincidido la diputada federal Marina Vitela, la diputada local Sandra Amaya, el delegado estatal de Morena y otros liderazgos del partido, entre ellos distintos operadores políticos y figuras vinculadas a la estructura morenista en la entidad. De acuerdo con lo que se difundió posteriormente, en esa reunión se habría hablado de la estrategia política en torno al proyecto de la planta Fermachem en Lerdo.
El tema no tardó en escalar, no tanto por la reunión en sí, sino por el momento en que apareció en el debate público. Los tiempos no siempre se explican sólo por el reloj. A veces se explican por las visitas, por los anuncios y por las coincidencias que empiezan a aparecer cuando la agenda federal se acerca al territorio.

Porque apenas un día después, el diputado local de Morena, Otniel García Navarro, salió a fijar postura en medios de comunicación. Ahí precisó que el 85 por ciento de su bancada respaldó la aprobación de los terrenos y del proyecto de la planta de fertilizantes Fermachem, al señalar que se trata de una iniciativa vinculada a los polos de desarrollo impulsados dentro del Plan Nacional de Desarrollo, promovido desde el Gobierno Federal.

En su exposición, el legislador colocó el proyecto dentro del marco de planeación nacional, asociado a la estrategia económica que se ha venido promoviendo desde el arranque del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, junto con la Secretaría de Economía y el gobierno estatal, como parte de los esfuerzos para detonar inversión en distintas regiones del país.

El punto no es menor porque, en paralelo, se confirmó la visita de la mandataria a Durango para supervisar la obra de la presa Tunal II, una de las obras hidráulicas contempladas dentro de la planeación federal para el estado.

Dos proyectos distintos en su naturaleza —Fermachem en la región lagunera y Tunal II en la capital— terminan colocados en el mismo escenario político: el de la presencia presidencial en territorio duranguense.

En ese contexto, lo que llama la atención no es únicamente el contenido de los posicionamientos, sino la velocidad con la que comenzaron a aparecer.

En el trasfondo del debate también ha estado presente la postura de la diputada Georgina Solorio, quien ha expresado reservas sobre la instalación de la planta en Lerdo y ha impulsado la participación de colectivos ambientalistas y organizaciones ciudadanas. Sus señalamientos han contribuido a colocar el tema en la conversación pública, particularmente en redes sociales, donde el proyecto ha generado adhesiones y rechazos en distintos frentes.

El resultado ha sido un debate que ha salido del terreno técnico para instalarse en el terreno político y mediático, con lecturas cruzadas sobre el impacto del proyecto y su viabilidad social.
Sin embargo, en la lectura de estos días, lo que empieza a observarse es el momento en que todo esto ocurre. La discusión sobre Fermachem, los posicionamientos internos en Morena y la proximidad de la visita presidencial a Durango han terminado por coincidir en un mismo punto del calendario 📅

24/06/2026

La sombra que crece: Villegas y el costo de una narrativa sin control
☎️Línea Privada II // Tiempo de Durango

Hay historias que no nacen en la coyuntura, sino que se van construyendo con silencios, evasivas y declaraciones a medias hasta que terminan por volverse más grandes que sus protagonistas. El caso del gobernador de Durango, Esteban Villegas, parece caminar exactamente por esa ruta.

Durante meses —al menos siete, a finales de 2025— se ha hablado de su situación migratoria, de presuntas alertas en su visa estadounidense y de posibles revisiones por parte de autoridades de aquel país. No se trata de notas de ocasión ni de especulación ligera: el tema ha sido retomado por columnistas reconocidos y analistas con información que, en este tipo de asuntos, rara vez surge sin algún grado de filtración institucional.

En ese contexto, el propio gobernador ha ido abonando a la confusión. Primero, negaciones; después, versiones parciales; más tarde, la admisión de una “alerta amarilla” en su visa, aunque insistiendo en que no ha sido retirada. El problema no es solo lo que dice, sino cómo lo dice: entre evasivas, matices y una narrativa que parece más orientada a desactivar el tema mediáticamente que a esclarecerlo de fondo.

Y en medio de todo, aparece otro rasgo que ya empieza a pesarle políticamente: sus constantes apariciones en entrevistas informales con medios locales, los llamados “chacaleos”, donde intenta relativizar el tema con un lenguaje coloquial, bromas y respuestas que buscan cercanía, pero que terminan sonando fuera de lugar frente a la seriedad del asunto. No es un tema menor ni de conversación de pasillo; es una línea de cuestionamiento que involucra su relación con autoridades extranjeras y posibles señalamientos que, en otros niveles, ya habrían detonado consecuencias institucionales.

El contraste es evidente: mientras el gobernador intenta bajarle el tono con simpatía mediática, el entorno político nacional e incluso su propio partido empiezan a marcar distancia. No es menor que el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, haya evitado “meter las manos al fuego” y se haya limitado a señalar que cada quien debe aclarar su situación. En política, ese tipo de frases suelen ser más elocuentes que cualquier defensa explícita.

El punto de fondo no es si hay o no una revocación de visa —eso deberá aclararse en su momento con documentos y hechos—, sino el costo acumulado de una narrativa mal manejada. Porque cuando un tema se instala durante meses en la conversación pública sin una explicación sólida, lo que crece no es la duda: es la desconfianza.

Y en política, la desconfianza no se administra con chacoteo ni con evasivas. Se administra con claridad, o se paga con desgaste.

El sexenio de Esteban Villegas aún no termina, pero el escenario ya empieza a complicarse. No solo por lo que se dice afuera, sino por la forma en que se ha respondido desde adentro.

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20/06/2026

🍲Caldillo Durangueño | 👩🏻‍🍳 Pedazos de buey hechos bola en chile pasado | Columna Política
Primer acto: Fermachem,
la planta que ya empezó...
pero todavía no empieza
En Lerdo se vive una de esas historias que solo la política regional puede producir. Resulta que se colocó la primera piedra de una planta multimillonaria, se anunciaron miles de empleos, se habló de prosperidad, desarrollo y futuro brillante... pero luego descubrimos que todavía faltan permisos municipales. Es decir, el bebé ya tiene fiesta de bautizo, padrinos, álbum de fotos y hasta nombre, pero todavía no nace.

Mientras tanto, la discusión pública parece una competencia de voceros involuntarios. El Gobierno asegura que todo está bajo control, los inversionistas afirman que el proyecto es más seguro que una caja fuerte suiza, los ambientalistas responden que siguen existiendo dudas, y el Cabildo debate si el problema es técnico o político. Ante semejante enredo, la alcaldesa Susy Torrecillas tuvo que pedir que la empresa nombre un vocero oficial. Traducido al español lagunero: alguien que explique quién tiene razón antes de que todos terminen peleándose en Facebook.

Lo más curioso es que cada conferencia genera más preguntas que respuestas. Si el proyecto es tan claro, ya va siendo hora de que la ciudadanía reciba menos ingeniería química y más claridad política.
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Segundo acto: El gobernador,
el cuartito y las leyendas urbanas
La otra novela de la semana tuvo como protagonista al gobernador Esteban Villegas y el famoso tema de la visa. Durante varios días circularon rumores, especulaciones y teorías dignas de sobremesa familiar.

La respuesta oficial terminó convirtiéndose en una anécdota aeroportuaria: sí hubo "cuartito", pero como le pasa a mucha gente; no hay investigaciones, no hay problemas y todo forma parte de una historia administrativa magnificada por la imaginación colectiva.

Lo fascinante es que en política moderna ya no importa tanto lo que pasó, sino cuántas versiones circulan antes de que alguien lo explique. En menos de una semana el asunto pasó de trámite migratorio a conspiración internacional y regresó nuevamente a trámite migratorio.

La moraleja es sencilla: en Durango una revisión secundaria en un aeropuerto puede generar más análisis político que una sesión completa del Congreso.
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Tercer acto: el agua, los halcones y
las prioridades del reino
Mientras Lerdo debate fertilizantes y amoniaco, en Gómez Palacio la presidenta municipal electa Betzabé Martínez decidió declarar la guerra al robo de agua. La promesa es de "cero tolerancia". Una frase que siempre suena espectacular hasta que aparece el primer vecino con una manguera sospechosa.

Al mismo tiempo, el Congreso analiza tipificar el halconeo, continúan los operativos federales con decomisos históricos, se acumulan denuncias por las condiciones del ISSSTE, aparecen nuevos casos de gusano barrenador y los ganaderos observan con preocupación cómo una plaga amenaza convertirse en problema económico.

Pero en medio de todo ese panorama, hay algo admirable en la capacidad local para discutir simultáneamente una planta de fertilizantes, una visa, una toma clandestina, un parque remodelado, una marcha, el Mundial y el destino del agua tratada.

La política duranguense parece una serie de televisión escrita por varios guionistas que nunca se ponen de acuerdo. Sin embargo, cada capítulo deja una enseñanza: cuando la realidad supera a la ficción, los columnistas solo tenemos que tomar notas. Porque el trabajo de inventar ya lo están haciendo otros.

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🍲Caldillo Durangueño | 👩🏻‍🍳 Pedazos de buey hechos bola en chile pasado | Columna Política El Felizómetro: cuando no pue...
19/06/2026

🍲Caldillo Durangueño | 👩🏻‍🍳 Pedazos de buey hechos bola en chile pasado | Columna Política
El Felizómetro: cuando no puedes arreglar la ciudad, mide la felicidad
Toño Ochoa decidió innovar y ahora el gobierno municipal medirá la felicidad de los duranguenses. Porque al parecer ya resolvimos los problemas menores, como baches, fugas, seguridad y servicios públicos. El riesgo es que el famoso Felizómetro termine convirtiéndose en un Quejómetro de alta precisión. Y cuidado: en política, pocas encuestas son tan peligrosas como aquellas donde la gente responde con absoluta sinceridad. El verdadero desafío no será levantar la encuesta, sino sobrevivir a los resultados si el termómetro termina marcando más frustración que felicidad.
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Cabildo como rompecabezas de poder sin caja

Entre MC, PAN, Morena y PT, el cabildo se describe como un equilibrio frágil que cambia con cada adhesión. Nadie tiene mayoría clara, pero todos tienen “lectura política favorable”. La matemática institucional depende más del discurso que de los números. Gloria Arreola abandona Movimiento Ciudadano para sumarse al PAN y, como dicta el protocolo político mexicano, todos se despiden con buenos deseos mientras en el fondo se recalculan las correlaciones de fuerza. Nadie se va en silencio: siempre se va moviendo la balanza y el PAN celebra esta suma como si fuera mayoría absoluta. El entusiasmo es tal que ya se proyectan “mayorías” casi matemáticas. En política local, sumar uno no es sumar uno: es “estar a punto de todo”.
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MC: “seguimos fuertes” versión 2024 (aunque se van los cuadros)

Desde Movimiento Ciudadano, el discurso es el de siempre: Omar Castañeda, coordinador, estatal, manifiesta un discurso de unidad, fortaleza y visión de futuro. La única variable incómoda es que las piezas se están moviendo hacia otros partidos, pero el relato permanece intacto, como si el tablero no se estuviera moviendo.
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Violencia: entre cifras bajas y realidad alta
Mientras el discurso nacional celebra el “día con menos homicidios”, en la región lagunera de Durango y Coahuila siguen apareciendo asaltos, agresiones, decomisos y hasta violencia interpersonal por rupturas sentimentales. La estadística sonríe, la calle no tanto. Dos Méxicos en la misma conversación, pero sin coincidir. Mientras tanto en Durango el aumento en consumo de ma*****na y alcohol aparece como dato, casi como nota al margen. La alerta existe, pero el tono es más descriptivo que urgente. La prevención se menciona por la diputada Gabriela Vázquez una y otra vez, como quien deja pendiente una tarea que ya se venció.
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El nuevo edificio del ISSSTE: promesa con vista a calendario electoral

En Gómez Palacio se anuncia la construcción del nuevo edificio del ISSSTE. Clásico: cuando se acerca la obra, también se acerca la narrativa del “ahora sí”. El tema no es si se hará, sino en qué sexenio se cortará el listón… y quién saldrá en la foto.
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Morena: 75 aspirantes y un casting político
El proceso interno de Morena rumbo a 2027 acumula registros y aspirantes como si fuera convocatoria abierta de casting político. La encuesta final aparece como el gran oráculo que definirá candidaturas, mientras los registros se multiplican como evidencia de entusiasmo… o de supervivencia política. Morena, Verde y PT anuncian alianza en 27 entidades, pero no todos están convencidos. El discurso central habla de transformación, mientras en los márgenes aparecen dudas sobre la viabilidad del matrimonio político. Unidad nacional, negociación local permanente.
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FERMACHEM Y LA DELGADA LÍNEACuando la política entra a la sala de una casa, la protesta pierde legitimidadLínea Privada ...
17/06/2026

FERMACHEM Y LA DELGADA LÍNEA
Cuando la política entra a la sala de una casa, la protesta pierde legitimidad
Línea Privada II
Columna Política
La protesta social es una herramienta legítima en toda democracia. Es un derecho que debe protegerse y respetarse. Sin embargo, existe una frontera que nunca debería cruzarse: la que separa la crítica pública de la invasión a la esfera privada de las personas. Por eso resulta preocupante lo ocurrido el pasado domingo en Lerdo, cuando una manifestación relacionada con la instalación de la planta Fermachem terminó frente al domicilio particular de la alcaldesa Susy Torrecillas.
Una cosa es protestar en la plaza pública, frente a las oficinas gubernamentales o en los espacios destinados al debate ciudadano. Otra muy distinta es conducir a un grupo de manifestantes hasta la puerta de una vivienda donde habitan familias, niños y adultos mayores. Cuando la política entra hasta la sala de una casa, la democracia comienza a perder terreno frente a la intimidación.
Según lo expresado por la propia alcaldesa, fue la diputada morenista Georgina Solorio quien alentó y condujo a los manifestantes hasta su hogar. Si ello ocurrió como se denuncia, el hecho rebasa cualquier diferencia política o ideológica. No se trata ya de estar a favor o en contra de Fermachem; se trata de preservar reglas mínimas de convivencia institucional.
Porque el precedente es delicado. Hoy es la casa de una alcaldesa; mañana podría ser la de cualquier servidor público, regidor, funcionario, empresario o ciudadano que sostenga una opinión distinta. La protesta pierde legitimidad cuando deja de dirigirse a las decisiones públicas para enfocarse en los espacios privados.
Más aún cuando, de acuerdo con la información difundida, entre los asistentes fueron detenidos individuos que portaban droga en sus mochilas. Independientemente de las responsabilidades individuales que correspondan, el episodio evidencia los riesgos que implica movilizar contingentes sin control hacia una zona habitacional. Las consecuencias pudieron ser mucho más graves.
Resulta igualmente válido que existan dudas sobre el proyecto Fermachem. La propia diputada Solorio, ha mantenido una postura crítica desde hace años, primero como ciudadana, después como regidora y ahora como legisladora, según ella. También es legítimo que organizaciones ambientalistas cuestionen, pidan información o incluso promuevan recursos legales. Lo que no parece legítimo es sustituir el debate técnico por la presión en la intimidad del hogar.
Más aún cuando buena parte de los grupos que encabezan estas protestas ni siquiera pertenecen a Lerdo. Organizaciones como Pro Defensa del Nazas tienen todo el derecho de expresar sus preocupaciones ambientales, pero difícilmente pueden asumirse como la voz exclusiva de una comunidad a la que no pertenecen. Mientras tanto, el Cañón de Fernández continúa siendo resguardado por personal municipal, quienes realizan arduas jornadas de limpieza, todo con recursos propios municipales, en una tarea permanente que poco tiene que ver con las consignas de ocasión y mucho con el trabajo cotidiano de conservación.
La política responsable construye puentes; la política electoral busca reflectores. Y conforme se acerca el calendario de definiciones rumbo a futuras candidaturas, algunos actores parecen más interesados en posicionarse que en resolver.
En contraste, la alcaldesa ha reiterado que las puertas del municipio permanecen abiertas para escuchar a ambientalistas, especialistas, ciudadanos y opositores al proyecto. Lo mismo ha expresado la empresa Fermachem, cuyo director ejecutivo, Ray Fletcher Celis, ha sostenido que la compañía está dispuesta a explicar los alcances, tecnologías y mecanismos de control ambiental contemplados para la operación de la planta.
El diálogo siempre será más útil que el acoso. La información siempre será más valiosa que la consigna. Y la paz social de Lerdo vale mucho más que cualquier cálculo político de temporada. Porque cuando las diferencias públicas terminan tocando la puerta de los hogares, todos pierden un poco de la tranquilidad que una sociedad democrática está obligada a proteger.

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