03/07/2026
Huevos Divorciados
Una leyenda de dos salsas
Dicen los viejos pescadores de Boca del Río que el puerto de Veracruz nunca ha sabido elegir un solo color. Nació mirando al golfo con un pie en la tierra mestiza y otro en aguas que trajeron especias y apellidos de medio mundo. Aquí nunca hubo bando único — siempre hubo dos, y siempre hubo guerra de sabores antes de cualquier tregua.
Cuentan que así nacieron estos huevos: un cocinero porteño, harto de servir un solo color de salsa, decidió no decidir. Jitomate asado de un lado, tomatillo y chile serrano del otro, y en medio un huevo — frontera tibia entre dos territorios que se negaban a firmar la paz. Desde entonces son desayuno obligado en la región: así arranca el día el jarocho, sin elegir bando desde la primera taza de café.
En Mesa Jarocha no las reconciliamos. Las dejamos pelear hasta que tú decidas con cuál te quedas — o si, como el puerto que nos vio nacer, prefieres no elegir bando.