29/03/2015
Carnes: la industria exportadora se queda sin rango de acción
La disputa entre el campo y el gobierno, que básicamente se oficializó a partir del voto "no positivo" del entonces vicepresidente de la Nación Julio Cobos en marzo del 2008, que echó por tierra la resolución 125, continúa hasta estos días en los que la política ya delinea los nombres que irán por la carrera presidencial.
Y en este andar combativo entre la dirigencia agropecuaria y la dirigencia kirchnerista se sucede, sin pausa, todo tipo de situaciones que evidentemente están lejos de resolverse en el actual mandato gubernamental.
Hace pocos días fue el turno del paro agrario con cese de comercialización que hicieron tres de las cuatro patas de la Mesa de Enlace. Adhirieron la Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) en "rechazo a las políticas que provocaron una situación crítica para todos los sectores productivos del país".
Se abstuvo de participar la Federación Agraria Argentina, entidad que calificó la medida de "inoportuna" en un momento en que los pequeños y medianos productores tienen una "urgente necesidad de comercializar para conseguir el sustento diario".
Al mismo tiempo que discurría la medida de protesta se conocía un nuevo y crítico informe sectorial de la industria frigorífica, otro de los eslabones de la cadena productiva del agro afectado por las disposiciones del gobierno.
En su cuerpo editorial, la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) apuntó al gobierno nacional al sostener que la industria frigorífica continúa atravesando una crítica situación generada, a su entender, por dos cuestiones clave:
1) Una política macroeconómica que conspira contra las exportaciones de carnes y de todas las producciones regionales, llevada adelante por un ministro de Economía (Kicillof) que parece inspirado en la funesta política de Martínez de Hoz.
2) Falta de control comercial y sanitario en la industria del consumo, sustentada por la inacción de la Usesci (Unidad de Coordinación y Evaluación de Subsidios al Consumo Interno), hecho que mantiene en el tiempo la política llevada adelante por Guillermo Moreno, es decir supermercadismo y Saladita. Lo que se traduce en un mercado formal con altos precios y "precios cuidados" (supermercados) y un sector informal sin ningún tipo de control sanitario ni fiscal (Saladita).
Dentro de lo que entiende como el sector informal, el editorial de Ciccra mencionó a las seudocooperativas e industrias sin un verdadero control del Senasa y los frigoríficos provinciales y municipales de todo el país. "Da toda la sensación –sostiene el informe– que hay empresas que en virtud de la impunidad con la que operan tendrían protección política, por lo que los organismos del Estado no funcionan ante el temor de los funcionarios a represalias".
Por otro lado advirtió "al señor ministro y al señor secretario de Comercio que serán los responsables del cierre de fábricas exportadoras si no mejoran el tipo de cambio efectivo para la industria y si comienzan a generarse problemas de salud en la población por falta de controles sanitarios".
Pérdida de competitividad
Una de las principales críticas que realiza la Ciccra al gobierno K en su informe se refiere a que en las últimas semanas se profundizó el proceso de corrección del tipo de cambio en Brasil. Los datos consignados a la primera semana de marzo del 2015 muestran que el deterioro del tipo de cambio real de Argentina (contra el dólar) ascendió a 27% en relación con el cierre del 2010, al tiempo que la mejora de la competitividad de las producciones brasileñas llegó a 34,4% en igual lapso de tiempo.
En consecuencia, sostiene el informe, el deterioro de la competitividad de Argentina en comparación con la de Brasil pasó de 37,1% acumulado a diciembre del año pasado, a 45,6% a la primera semana de marzo del 2015.
Al respecto, la única diferencia entre la política de Martínez de Hoz y la de Kicillof pareciera estar en la forma de financiar al país. En el primer caso, se favoreció el ingreso de capitales del exterior, vía el endeudamiento público y privado, lo que provocó que el tipo de cambio ('fijo') se atrasara. En tanto, en la actualidad el déficit fiscal se financia con emisión monetaria, que genera una elevada tasa de inflación, mientras se administra la depreciación del peso para evitar una nueva corrida cambiaria. Una vez más se provoca atraso cambiario y, por lo tanto, pérdida de competitividad.
Faena y producción
En lo que respecta a lo estrictamente productivo, el trabajo destaca que en febrero de este año la faena de hacienda vacuna ascendió a 971.000 cabezas, interrumpiendo un período de siete meses consecutivos de caídas. En relación con un año atrás la actividad sectorial creció 3,8% (+35.000 cabezas), tasa que llegó al 15,3% cuando se tiene en cuenta que en febrero del 2015 hubo dos días hábiles menos que en febrero del 2014.
Aunque el dato puede parecer alentador, desde Ciccra se encargaron de resaltar que la faena de febrero del 2015, pese a haber mejorado respecto de igual mes del año pasado, ocupó el puesto 23 de los 36 años últimos, al tiempo que el nivel de actividad de la industria frigorífica vacuna se ubicó un 3,6% por debajo del promedio de febrero de 1980 al 2014.
La participación de la faena de hembras en el total continuó siendo elevada (quedó ubicada en el límite superior de la banda crítica considerada necesaria para sostener el nivel de existencias), pero en términos interanuales exhibió una importante corrección a la baja. La caída de la importancia relativa de la faena de hembras fue producto del mayor crecimiento de la de machos, algo que no ocurría desde hace medio año, destacó el informe sectorial.
Consumo interno
En enero-febrero del 2015 la producción de carne vacuna totalizó 445.000 tn r/c/h y acumuló un avance de 2,6% interanual. Según estimaciones de Ciccra, en los primeros dos meses del año se enviaron 417,7 mil toneladas r/c/h de carne vacuna al mercado interno, un 2% más que el año pasado. Así, quedó establecido que la importancia relativa del mercado doméstico en términos de la producción total fue del 93,8%.
En lo que respecta al consumo per cápita de carne vacuna, el promedio de los doce meses que finalizaron en febrero del 2015 llegó a 59 kg, guarismo que resultó un 5,6% inferior al registrado en febrero del 2014. En tanto, si se contrasta con el máximo de igual mes del 2008, la caída fue del 14,3% y si se la compara con el mínimo producido en el 2012, la recuperación fue del 5,8%.
En el primer bimestre del año se habrían registrado exportaciones por casi 27.600 tn r/c/h, lo que demostró un avance también de 13,2% anual (ver aparte).