22/08/2020
El mortero es el mejor utensilio que existe para majar, machacar y moler los alimentos. Es una de las herramientas más antiguas y usadas desde el año 35,000 AC para moler granos. Hoy en día, el mortero sigue estando vigente en las tradiciones culinarias de todo el mundo, y permanece como elemento esencial en todas las cocinas.
1. Lee la receta completa antes de empezar a cocinar, esto es necesario para entender bien las instrucciones. Muchas recetas requieren una pasta o polvo, y es mejor prepararlo antes de necesitarlo ¡Elabora tu mezcla según las instrucciones de la receta, resérvala y te será más fácil!
2. Reúne los ingredientes. Mide y agrega al mortero todos los ingredientes necesarios para la pasta o polvo que necesites. No llenes el mortero más de un ⅓ de su capacidad o te será difícil procesar los ingredientes con uniformidad. Puedes añadir más a medida que se tritura o hacerlo en lotes.
3. Almacena. Si en una receta requieres de la mezcla, elabora, cógela y úsala. Guarda el resto en un tarro de especias con una tapa hermética. Etiqueta y pon fecha a tu mezcla. Guárdalo en un armario fresco y seco o en el refrigerador, según lo requieran los ingredientes.
4. Al igual que con cualquier buena herramienta, el mortero y la mano del mortero harán la mayor parte del trabajo si simplemente aplicas los movimientos y la energía necesarios. Un buen truco para facilitar su uso y evitar que se resbale o ralle encimeras es cubrir la base con un fieltro autoadhesivo cortado al diámetro de la base.
5. Para limpiar tu mortero recomendamos agua y un paño o estropajo no abrasivo. Conviene evitar jabones fuertes, ya que los morteros son porosos y pueden absorber los aromas y sabores. Si vamos a usar jabón mejor que esté muy diluido. Otras dos técnicas son moler unos granos de arroz dentro del mortero harina o limpiar con una pasta de bicarbonato.