19/04/2026
Esta es la nueva pandemia que se nos avecina.
Con tanto daño en cada supermercado o producto que existe hoy en día, sumado al conformismo y la incredulidad de quienes más amamos.
¿Quién no ha dicho u oído tal frase alguna vez? “De algo me he de morir”….
Y es que no es una frase tan inocente como suena. Detrás de ella casi siempre hay cansancio, pero también una decisión personal por dejar de cuidarse, comer terriblemente, abandonar los tratamientos, moverse cada vez menos y hacer como si nada importara porque aparentemente igual todo termina pronto y de algo nos hemos de morir. ¿No?
El problema es que no todo termina rápido ni limpio. Termina en años de Diabetes mal controlada, termina en diálisis muy dolorosas, en un infarto por la madrugada, en dolores de espalda por la tarde, en limitaciones que obligan a otros a hacerse cargo de un error no cometido por ellos.
Y ahí ya no es solo una decisión personal. Ahí es cuando la familia lo vive, lo carga y lo sufre en silencio disfrazándolo de amor. Cuando en realidad es resignación ante la irresponsabilidad del pasado.
Recordemos que no se trata de prohibir gustos ni de vivir con miedo. Se trata de entender que cada hábito suma o resta, y que rendirse antes de tiempo también tiene consecuencias para otros.
Nadie en esta vida nos pertenece, por eso hay que dejar el egoísmo a un lado y entender que somos responsables no solo de nuestros actos sino de sus consecuencias.