13/07/2026
Hay platos que no solo se prueban.
Se recuerdan.
Tere lo dice muy claro: el objetivo no es únicamente servir bien, sino conseguir que cada comensal viaje a través del sabor.
A veces ocurre con un arroz.
A veces con un pescado.
A veces con una receta que, sin esperarlo, te devuelve a una mesa de la infancia.
Y cuando alguien nos dice:
“Esto me recuerda a cómo lo comía de pequeño”
sabemos que algo se ha hecho bien.
Porque en Liagora la cocina también va de memoria, de raíces y de emociones.
Producto fresco, técnica, tradición y ese trato familiar que hace que cada visita se sienta cercana.
En Castillo del Romeral seguimos cocinando con una idea clara:
que cada plato tenga verdad.
Y que cada mesa se lleve algo más que una comida.