12/06/2026
Todos sabemos que las cosas han cambiado mucho y muy rápido. Yo intento seguir apostando por lo que lleva generaciones funcionando.
Salir a pasear sin mirar el reloj. Ir al mercado y encontrarte con gente conocida. Sentarse a desayunar sin prisas. Preguntar cómo está alguien y esperar la respuesta.
Pero para que esas pequeñas cosas no se pierdan, todos tenemos que poner de nuestra parte.
Dejemos las prisas para las urgencias. Recuperemos los buenos días, las buenas noches, los gracias y los “¿qué tal está tu familia?”.
Porque juntos haremos que sigan vivas esas pequeñas costumbres que nos unen. Las que nos recuerdan de dónde venimos y, sobre todo, quiénes somos.