14/03/2025
El 8 de marzo fue el día internacional de la Mujer. El 9 el día mundial de la Tortilla de Patatas. ¿Casualidad? En eso, como Einstein, no creo.
Pero lo que sí creo es que sea el día que sea, es perfecto para contar mi experiencia personal como mujer emprendedora.
Soy muy de la línea de pensamiento de Marie Curie: “NUNCA HE CREÍDO QUE POR SER MUJER DEBA TENER TRATOS ESPECIALES, DE CREERLO ESTARÍA RECONOCIENDO QUE SOY INFERIOR A LOS HOMBRES, Y YO NO SOY INFERIOR A NINGUNO DE ELLOS.”
La realidad es que mi madre, ardua feminista desde mucho antes de que el término y el movimiento fuese tan popular, siempre nos dejó ser. Somos cinco hermanos: tres chicas y dos chicos.
Añadiré, como inciso, que todos hacen la tortilla de patatas, por lo menos, tan buena como en Queen Potato y en mi opinión personal: mejor.
Pero a lo que iba, mi madre, que sabe un poquito de la vida y especialmente de Filosofía y Sociología puso especial énfasis durante nuestra educación en no relacionar nuestro s**o al género. Cuando era pequeña podía parecer un niño después de pasar por la peluquería.
Mi padre, que siempre nos compró la ropa, me vestía con camisa y mocasines. Tuve la elección de ponerme lazos, pero me quedé con las diademas. Nunca me he sentido menos mujer por todo esto, al contrario, me ha permitido definirme a mi antojo desde la más absoluta neutralidad. Todo esto y muchísimas más cosas que ahora no vienen al caso me han hecho ser quien soy desde la plena libertad para convertirme en lo que quisiese.
Mi vida ha sido todo menos típica, he vivido en más países que cualquier persona media; he viajado otro tanto y nunca he tenido miedo a no ser suficiente y menos, por ser mujer.
En el último tiempo me he propuesto hacer algo grande con mi empresa. Hay muchos motivos para que desee esforzarme en esto, pero el principal es honrar a mi abuela, que nacida en el año 25, no tuvo las mismas oportunidades para elegir que tengo yo.
Y por todas vosotras, las que trabajáis fuera de casa o dentro o ambas, las que podéis elegir, las libres y sobre todo, por las que todavía no tienen tanta “suerte” como otras. Va por vosotras. 💛