27/10/2026
Las palabras del amigo:
Mi bisabuelo Valentín era, según cuentan, un hombre extraordinariamente excéntrico. Le encantaba hacer zapatos, pero tenía una particularidad: nunca hacía un par. Hacía solamente uno.
Su razonamiento era tan sencillo como genial: decía que quien hacía dos zapatos era un artesano, mientras que quien hacía uno solo era un artista.
Parece una excentricidad, pero creo que detrás de aquella ocurrencia había toda una filosofía de vida.
El artesano hace dos zapatos porque alguien necesita caminar con ellos. El artista hace uno porque quiere expresar algo. La diferencia no está en el objeto, sino en la libertad de quien decide hacerlo.
Creo que he heredado algo de aquel Valentín.
Nunca he querido simplemente ganar dinero. He querido ganarlo haciendo lo que me gusta, construyendo las cosas a mi manera, disfrutando del camino y sintiéndome identificado con lo que hago. Que el dinero sea una consecuencia de mi forma de vivir y no la razón que determine mi existencia.
Y pensando en todo esto, pienso en tu trayectoria, en tus logros, en tu lucha por recuperar y afirmar tu identidad, en tu empeño por renacer, reinventarte y hacer aquello en lo que verdaderamente crees, veo precisamente esa misma filosofía.
Al final, lo verdaderamente importante de la historia de mi bisabuelo no es que hiciera un solo zapato.
Es que tuvo la libertad de preguntarse por qué tenía que hacer dos.
Un fuerte abrazo. Federico Padron