los regalos de fin de año tienen su origen desde el primer monarca de Roma, quien recibía por parte de sus colaboradores, como señal de buen augurio para el inicio del nuevo año, ramas cortadas de un frutal del bosque de la diosa Strenia (diosa de la buena salud y de la buena suerte). Esta acción se hizo costumbre cada primer día del año y se le conoció como strena (presagio, pronóstico). Posterio
rmente con el tiempo estas strenas evolucionaron y se convierten en regalos más sofisticados que acompañaban los buenos deseos para el año venidero. Por su parte, los indígenas latinoamericanos acostumbraban regalar comestibles en canastas de diversos materiales como bambú, mimbre o en huacales. Pero es hasta las décadas de los 40 y 50 cuando dicha costumbre comenzó a explotarse con fines comerciales.