10/07/2023
Si.
Lo que nunca creí que me podría pasar, hoy me sucede...
No tengo ganas de escribir.
Solo estoy publicando escritos viejos y cosas que leo por ahí.
Por más buena voluntad que le pongo simplemente no me sale nada.
Hoy no tengo ganas de escribir.
Ayer no tenía ganas de escribir.
Hace semanas que no tengo ganas de escribir.
En otras palabras, tengo ganas de dejar morir a Fulano Detal.
Me parece que nada de lo que tenga que decir tiene importancia.
A decir verdad, me pasa desde hace algún tiempo.
Y eso es un problema, porque acabo guardándome dentro todo y en una de estas estoy casi seguro que me muero intoxicado con mi propio veneno.
Porque es lo que hace Fulano.
El saca todo lo toxico que hay en mi.
Sólo Fulano puede al 100% expresar lo que siento y lo que pienso.
Solo el puede gritar al cielo lo que yo por la ventana no puedo.
Sólo Fulano escribiendo consigue dibujar ese limbo que existe entre corazón y razón y en el que a veces me pierdo dando vueltas como un loco.
Escupiendo pensamientos sueltos, historias de "que pasaría" y hasta contando mi historia disfrazada en alguna metáfora.
Entonces vuelvo a mi pantalla, y continúo sin ganas de escribir.
Pero entonces a mi lado aparece Fulano y me susurra al oído que mis ganas dejaron de importar hace mucho tiempo, que no es cuestión de inspiración, sino de la salvación de mi alma.
Así que escribo.
Sin ganas pero escribo.
No puedo darme el lujo de no tener ganas de escribir.
No puedo dejar morir a Fulano Detal.
Sería condenar a muerte a los dos.
Porque hay veces que no logro darme cuenta, donde termino yo...
Y dónde comienza él.