21/04/2026
HIRAM RODRÍGUEZ LEDGARD: LA PLUMA QUE DISPARA SEGÚN LA CONSIGNA.
En Hermosillo, el nombre de Hiram Rodríguez Ledgard ya no genera debate por la calidad de su trabajo, sino por la evidente dirección de su discurso. Lo que antes pretendía ser periodismo hoy se percibe como una tribuna de ataque con línea marcada.
Porque seamos claros: aquí no estamos viendo crítica libre, estamos viendo crítica condicionada. Cada vez que el gobernador Alfonso Durazo Montaño toma una decisión que no empata con ciertos intereses, aparece la embestida. No falla. No duda. No matiza.
Y en el centro de esa constante aparece una sombra política imposible de ignorar: Adolfo Salazar. La pregunta ya no es incómoda, es obligada:
¿se trata de periodismo… o de alineación?
El problema no es que critique eso es necesario, el problema es que parece seleccionar a quién, cuándo y por qué criticar, siempre bajo el mismo guion. Y cuando ese mismo tono alcanza a figuras como Paty Medina, el patrón se vuelve más evidente: golpeteo directo, reiterado y con un filo personal que rebasa lo informativo.
No es la primera vez que su estilo genera controversia. Ya existen antecedentes donde su forma de abordar a mujeres en la vida pública ha sido señalada como excesiva y cuestionable. Y lejos de corregir, el tono parece haberse radicalizado.
Aquí no hay ingenuidad que valga. Cuando una pluma apunta siempre hacia los mismos blancos y se activa en los mismos momentos, deja de ser coincidencia. Es estrategia.
Porque al final, el problema no es que escriba fuerte…
el problema es que escribe con dirección.