20/05/2026
Festival Fuego y Sabor
Después de este fin de semana me quedo pensando en muchas cosas.
Primero, agradecer. A quienes organizaron, tocaron, cocinaron, montaron, trabajaron bajo el sol, cargaron cosas, resolvieron problemas y apostaron tiempo, dinero, esfuerzo y energía para intentar hacer algo distinto en Guanajuato.
Gracias, neta no es fácil.
Y justamente por eso vale la pena hablar también de lo complejo que resulta construir este tipo de experiencias culturales fuera de las fórmulas que hoy dominan el mercado y el entretenimiento masivo.
Vivimos un momento donde casi todo parece empujar hacia lo inmediato, lo viral y lo fácilmente consumible, dejando cada vez menos espacio para propuestas construidas desde la curaduría, la atmósfera, la exploración cultural, el buen gusto musical y cierta intención artística.
Quizás por eso mismo seguir apostando por algo distinto resulta tan complicado, pero también tan necesario.
Porque más allá de números, ventas o logística, hay algo que siempre termina apareciendo: el enorme reto de convocar alrededor de propuestas más cuidadas, más específicas y construidas desde otra sensibilidad cultural.
Y quizás ahí está una de las reflexiones más importantes.
A veces creemos que un evento se sostiene únicamente con buena música, buena comida o una imagen atractiva. Pero la realidad es mucho más compleja. También se necesita generar identidad, comunidad, pertenencia y, sobre todo, una verdadera cultura de asistencia.
Por desgracia, y mas en el Bajio, eso toma años.
Personalmente me hizo pensar mucho en cómo los espacios, los montajes y la manera en que ocupamos la ciudad pueden transformar por completo una experiencia. A veces menos realmente es más. Menos saturación, menos ruido visual, menos acumulación de cosas. Más intención. Más atmósfera. Más cuidado en cómo queremos que se sienta un lugar.
Porque ciudades como Guanajuato tienen escenarios extraordinarios. Espacios con una fuerza histórica y emocional enorme. Lugares que merecen experiencias a la altura de su propia presencia.
Comercialmente quizá no fue lo que muchos esperábamos, pero aún así se agradece profundamente el esfuerzo y el gran Line-up de artistas que participaron. Hubo muchísimo talento sobre el escenario y eso también merece reconocerse.
Ojalá sigamos intentando. Aunque sea difícil. Aunque a veces parezca que el camino más sencillo siempre será repetir lo mismo, lo mas comercial, lo mas facil, lo mas basico , lo mas obvio y desafortunadamente lo mas predecible.
Gracias a quienes estuvieron ahí.
Y gracias también a quienes siguen creyendo que todavía vale la pena hacer cosas distintas.
Patio de Humo Tasca de la Paz