24/05/2026
Ell sonido del sable de luz —el famoso “bzzzzm” que literalmente todos reconocen— nació por accidente gracias a un televisor viejo y un micrófono defectuoso.
Sí, algo tan icónico salió de experimentar con aparatos raros en los años 70.
El diseñador de sonido de la saga, Ben Burtt, tenía la misión de crear sonidos que no existían en la vida real. En ese tiempo no había librerías digitales gigantes ni inteligencia artificial para generar audio; prácticamente tenía que inventar todo desde cero para la película original de 1977, Star Wars.
Para crear el sonido del sable de luz, primero captó el zumbido de un viejo proyector de cine. Pero todavía sonaba muy simple. Después pasó accidentalmente un micrófono cerca de una televisión antigua de tubo CRT. Las televisiones viejas emitían una interferencia eléctrica aguda casi imperceptible, y el micrófono la captó. Cuando escuchó esa mezcla del proyector con la interferencia eléctrica, dijo algo como: “eso suena a energía”. Ahí nació la base del sable de luz.
Pero todavía falta la parte más genial.
El efecto de movimiento —cuando el sable se mueve y cambia de tono— lo hacía moviendo físicamente el micrófono frente a una bocina. Ese cambio de frecuencia se llama efecto Doppler, el mismo fenómeno que escuchas cuando una ambulancia pasa rápido y el sonido cambia de tono. Entonces cada movimiento del sable era literalmente una actuación de sonido hecha a mano.
A y también tenemos elote entero, que es como el elote en vaso entero.
-Señor Tostito