14/12/2025
Durante un vuelo de diez horas entre Seúl y San Francisco, una madre hizo algo que nadie esperaba. Sabía que viajar con un bebé de apenas cuatro meses podía generar incomodidad, así que decidió adelantarse a cualquier molestia. Antes de despegar, caminó por el pasillo repartiendo más de 200 pequeñas bolsas con dulces, chicles y tapones para los oídos.
Cada paquete incluía una nota escrita “por” su hijo, Junwoo:
“Hola, soy Junwoo y este es mi primer vuelo. Tal vez llore o haga ruido, pero intentaré portarme bien. Gracias por su comprensión”.
El gesto sorprendió y enterneció a los pasajeros. Uno de ellos, Dave Corona, compartió la escena en redes sociales y la describió como una muestra de consideración que ya casi no se ve.
Y lo más curioso fue que Junwoo no lloró ni una sola vez durante todo el trayecto. El vuelo transcurrió en calma, pero el recuerdo quedó. Porque más allá del silencio, lo que realmente viajó en ese avión fue la empatía, esa que no pesa, no cuesta nada y aun así hace el camino mucho más llevadero.👏