09/03/2025
Gracias a nuestros a nuestros clientes y amigos de VANGUARDIA y Ariel Gutiérrez por tan especiales palabras sobre nuestro fundador, Don René Molina de la Cruz. Sin lugar a dudas un hombre bueno, que tocó corazones y dejó huella en muchas vidas:
UN HOMBRE DE TRABAJO, FE Y GENEROSIDAD
René Molina de la Cruz nació en La Esmeralda, municipio de Galeana, Nuevo León. Sin embargo, su historia quedó ligada para siempre a Saltillo. Desde joven mostró disciplina y dedicación. Realizó sus estudios primarios en la escuela Coahuila y más tarde se formó como contador privado en la Academia Comercial “Victoriano Cepeda”.
Con su carácter trabajador, se abrió paso en distintos ámbitos: primero en el Departamento de Glosa del Gobierno del Estado, luego en la fábrica de don Guibert Verástegui Moya, más tarde se desempeñó como administrador de los restaurantes Saltillo, Gema y otro más, propiedad del señor Jesús Martínez.
En octubre de 1959, con espíritu emprendedor y una visión clara, decidió fundar su propio negocio: el Café Viena, un restaurante que con el tiempo se convirtió en un referente de la gastronomía en Saltillo. Más que un simple negocio, el Viena representó el esfuerzo de toda una vida, manteniéndose en operación ininterrumpida desde su fundación hasta la fecha. Su historia pasó por varias ubicaciones, adaptándose a los cambios de la ciudad, hasta establecerse finalmente en la calle de Presidente Cárdenas.
Sin embargo, su grandeza no solo se medía en el éxito de sus negocios, sino en su generosidad y calidad humana. Don René era un hombre que ayudaba sin esperar reconocimiento. Apoyó al Seminario costeando los estudios de varios sacerdotes, perteneció al consejo de la Cruz Roja y fue pieza clave en la fundación de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados, junto a como don Braulio Cárdenas otro neoleonés y doña Graciela Garza Arrocha, llegando a ocupar el cargo de tesorero y vicepresidente.
Su fe fue un pilar en su vida. Devoto del Santo Cristo de la Capilla, servía como soldado del Cristo y participaba activamente en su novenario, encargándose con esmero de la limpieza de su corona año tras año. Pero también disfrutaba de la vida con alegría, encontrando en su familia y en su trabajo la satisfacción de los hombres buenos.
René Molina de la Cruz falleció el 15 de octubre de 1994, dejando tras de sí un ejemplo de trabajo, humildad y amor al prójimo. Un fuera de serie, cuya memoria sigue viva en cada rincón del Viena, en cada sorbo de café, en las tradicionales palomas de ternera, en los tacos de barbacoa y por supuesto en el menudo.
https://vanguardia.com.mx/coahuila/saltillo/llegaron-de-nuevo-leon-a-revolucionar-saltillo-y-lo-hicieron-su-hogar-EH15212745