Todos los pollos de la granja levantaban el ala, opinaban, algunos piaban tan fuerte que removían el polvo a su alrededor. Los más viejos aseguraban que tenía que ser la gallina, decían que la conocían, que en persona y de primera mano habían escuchado el relato de cómo fundó la primera parvada. Los más jóvenes, en cambio, se aferraban al cascarón: ¿de dónde habría venido esa gallina entonce
s?, argumentaban convencidos de tener la razón.
—¡Del sol! —pió uno de los veteranos— la primera gallina bajó del sol y dejó esa gran mancha al centro, un hueco con su silueta. La comitiva volteó al unísono hacia el brillante astro y vio, por primera vez, una figura oscura justo en el medio.
—¡Pero eso no tiene forma de gallina! —pió uno de los párvulos— ¡eso es un huevo! Fue el huevo el que cayó del sol y dio origen a la vida, no la gallina. La discusión se encendió de nuevo. Desde la entrada de su casa, el granjero veía una maraña de plumas, alas agitadas por lo alto y uno que otro pollo que en total hartazgo abandonaba el grupo convencido de que no llegarían a ningún acuerdo. Entonces salió Leopoldo, el poeta, el más valiente y distinguido de todos los pollos, y calló a la parvada de un buen cacareo.
—¡Calmantes montes alicantes pintos y pájaros cantantes! —exclamó— Sólo hay una forma de saber con seguridad si esa mancha es huevo o es gallina, y es izando el vuelo, surcando los aires y dejando la tierra atrás para llegar al sol y mirar de cerca los límites, curvas y senderos de esa incógnita figura. El silencio se apoderó de los pollos que atónitos miraban como Leopoldo, el poeta, el valiente, corría cada vez con más velocidad aleteando con fuerza una y otra vez hasta que se levantó del suelo, con dirección al sol. No pasaron más de cinco minutos: del sol caía, no un huevo, no una gallina, sino un pollo, el mismo que rostizado se llevó el enigma, la respuesta al orden primigenio, al origen, a la vida. Desde entonces, los pollos no vuelan ni se preguntan por huevos o gallinas, y cuando crecen al alba le cacarean al sol para honrar al pollo más valiente, al poeta, a Leopoldo.