01/11/2026
Una noche en Delissa, la Catrina se apareció, atraída por el aroma del café que la enamoró.
Venía buscando almas, con su lista y su guadaña, pero al ver tanto trabajo, dijo: «¡Aquí sí que hay hazaña!».
A la señora Tere, jefa de cocina, la encontró dando instrucciones, y la Flaca, por distraída, ¡acabó pelando cebollones!
Obaldina, muy temprano, ya tenía el desayuno listo, la Muerte quiso ayudarle, ¡pero terminó haciendo un desastre imprevisto!
Juan Pablo, por la tarde, entre sartenes se lucía, la Huesuda pidió descanso, ¡pues ni mu**ta le seguía!
Yamileth, desde la caja, a la Flaca recibió: «¿Va a pagar con efectivo? ¡Porque fiado aquí no doy!».
Esperanza, la gerente, vio a la Muerte entrar de frente: «Si te vas a llevar a alguien, ¡primero busca quién lo reemplace, urgente!».
Beto, nuestro barista veterano, le preparó un buen café, la Catrina dio tres sorbos y gritó: «¡De aquí no me iré!».
Samantha, entre las mesas, con su charola caminaba, la Muerte quiso seguirla, ¡pero los huesos le tronaban!
Camila, desde la barra, un coctel le preparó, la Flaca pidió otro doble, ¡y hasta el panteón se le olvidó!
Daniel, nuestro repartidor, salió veloz con un pedido, la Catrina quiso alcanzarlo, ¡pero ya se le había ido!
Al final, la pobre Muerte, agotada se sentó, pidió un pastel y otro café y la cuenta le llegó.
«¡Qué barbaridad, Delissa! ¡Aquí nadie deja de trabajar! Mejor regreso a mi tumba, ¡que allá sí puedo descansar!».
Y así se fue la Catrina, sin llevarse ni un empleado, porque en Delissa hasta la Muerte ¡termina haciendo turno extra y mal pagado!
💀 Feliz Día de Mu***os les desea la familia Delissa. ☕