26/06/2026
⚠️🚨NOS ROBARON🚨⚠️
Hay días que simplemente te rompen un poquito el corazón.
Antier por la noche recibimos un pedido grande a través de Rappi, de casi $700. Gracias a Dios fue un día con muchísimo trabajo; teníamos pedidos al mismo tiempo en Uber Eats, Rappi y DiDi, y el equipo estaba haciendo todo lo posible por sacar cada orden lo más rápido posible.
En medio del corre corre cometimos un error: entregamos el pedido al repartidor, pero por la carga de trabajo se nos pasó rectificar la liberación del la orden dentro de la aplicación.
El repartidor recibió el pedido y permaneció aproximadamente 25 minutos afuera de nuestro domicilio. Nosotros seguíamos concentrados preparando y entregando los demás pedidos que aún estaban pendientes.
Cuando por fin comenzamos a desahogar un poco la carga de trabajo, salimos a entregar otra orden a un repartidor que también estaba esperando afuera. En ese momento vimos que el repartidor de Rappi seguía ahí y le preguntamos si todo estaba bien. Nos respondió que estaba reparándole algo a su motocicleta.
Como ya teníamos a tres repartidores esperando pedidos en ese momento, decidimos regalarles un helado a los tres para hacerles más amena la espera. Siempre hemos procurado tratar bien a quienes colaboran con nosotros, porque entendemos perfectamente lo pesado que es pasar horas bajo el sol recogiendo y entregando pedidos.
Poco después revisé las órdenes dentro de la plataforma y me llamó la atención que ese pedido seguía apareciendo como pendiente. En ese momento entendí que nunca habíamos marcado la entrega.
En cuanto marqué la orden como entregada, el pedido apareció cancelado casi de inmediato y el repartidor se retiró rápidamente con toda la comida.
Ese pedido ya lo estaban esperando los clientes en su domicilio, quienes afortunadamente nos escribieron personalmente y fueron muy comprensivos con nosotros, entendiendo toda la situación. Aun así, eso no evitó que perdiéramos la mercancía y además tuviéramos que absorber la penalización económica por la cancelación de una orden que ya había salido correctamente de nuestra cocina.
Durante dos días intenté reportar lo ocurrido por todos los medios posibles. Hoy decidí dar por cerrado el tema.
Solo espero que la persona que se quedó con ese pedido realmente lo haya disfrutado. Que también haya valido la pena provocar que un pequeño negocio perdiera mercancía, tiempo, dinero y además recibiera una penalización por una orden que ya había sido entregada.
Quienes conocen Atelier saben que siempre procuramos tratar bien a nuestros repartidores. Cuando las esperas son largas solemos ofrecerles un latte, una soda italiana, un helado o cualquier bebida que tengamos disponible. Sabemos lo pesado que es trabajar bajo el sol durante horas y siempre hemos querido hacerles un poco más agradable el día.
Por eso duele más cuando la buena fe termina así.
Sí, contamos con el nombre del repartidor, su número de celular, las placas de su motocicleta (que cuenta con casi $10K de adeudo) y grabaciones de tres cámaras de seguridad donde quedó registrado todo lo ocurrido. Sin embargo, no escribo esto para iniciar una discusión en redes, sino para compartir la experiencia y recordarles a otros negocios que nunca den por hecho que una orden quedó correctamente registrada en la plataforma, aunque el repartidor ya tenga el pedido en sus manos.
Nosotros aprendimos esa lección de la manera más cara.
A nuestros clientes, gracias por su paciencia y comprensión. Y a la enorme mayoría de repartidores honestos que todos los días hacen su trabajo con responsabilidad, gracias. Sabemos que una mala acción no representa a todos ustedes.
Seguiremos trabajando con las mismas ganas de siempre, aunque hoy nos haya tocado aprender una lección muy costosa.