02/11/2025
En Casa Valdez la muerte llegó temprano,con antojo de mariscos y su tenedor en mano.Pidió un coctel de camarón pa’ abrir el apetito,y al probar la salsita catsup dijo: “¡Esto sí es un delito!”
Entre risas y humo que la parrilla soltaba,la flaca en la cocina feliz se quedaba.Probó la empanada, crujiente, dorada,y gritó: “¡Si esto es morir, que venga otra tanda!”
Las tostadas brillaban con pulpo y ceviche,la huesuda bailaba moviendo el cucharón feliche.Le siguió la mojarra, frita y bien servida,“¡Ay Valdez bendito, me alegraste la vida!”
Pero al llegar la cazuela, burbujeante y sabrosa,la muerte se rindió, rendida y golosa.“¡Aquí no hay quien muera, hay pura emoción!
Si el cielo tiene mariscos, ¡que sean de este rincón!” Y desde entonces dicen, cuando cae el sol tierno,que el alma de la flaca ronda el fogón eterno.
Porque en Casa Valdez, entre risas y sazón,hasta la muerte pide otra porción.