09/03/2021
Uno de los momentos mas bonitos de mi infancia ocurría cada sábado por la mañana cuando se me encomendaba la noble tarea de cargarle a mi madre, la vieja canasta de paja mientras hacia sus compras en el mercado de Lince.
Recuerdo que primero se dirigía al casero de los abarrotes, donde compraba arroz a granel que habia que escoger y limpiar en casa grano por grano. Luego iba a las afueras del mercado donde estaba el especialista de frutas, especialmente de manzanas heladas, winter y delicia, peritos, ciruelas criollas, blanquillos, mango para ch**ar y otras frutas que hoy son difíciles de encontrar. De alli regresaba al mercado a escoger algunas verduras, luego casi terminando, pasaba por el señor de la carne o la señora del pescado para finalmente detenerse en la camioneta de las galletas al peso, chaplin, animalitos, municiones, que un caballero elegante vendía con solemnidad.
Cuanto aprendí en aquellos recorridos de mercado al lado de mi madre. A reconocer el punto de madurez de la fruta, a ser implacable con la frescura del pescado, a tener paciencia al escoger la menestra. Aunque de todo, la lección mas valiosa que mi madre me dejaba cada sábado en el mercado, era la de la amabilidad, la delicadeza y la empatía con que ella se desenvolvía con todas las personas a las que les hacia una compra, incluso cuando tocaba alguna negociación de precio o reclamo. Fue el mercado de lince, el escenario que mi madre escogió para enseñarme que en las buenas y sobretodo en las malas, lo cortes no quita lo valiente, que el respeto se gana con respeto.
Hoy comparto una receta muy antigua, que mi abuela atesoraba en su viejo cuaderno de recetas escritas a mano. Una receta que con mi madre hacíamos posible cada vez que íbamos al mercado. Un plato que disfrutaba en la mesa familiar al lado de mis cuatro hermanas y que luego continuamos preparándolo en casa al lado de mi esposa y mis hijas.
Un arroz de abuela, con mucho cariño, en especial a todas las mujeres en su día.
Lo primero, escogemos las verduras. Media taza de pallar verde, media taza de garbanzo cocido, media taza de frejolito tierno, media taza de camote en dados, media taza de yuca en dados, una taza de repollo en tiras, un pimiento en tiras.
Hacemos un aderezo con ajo, cebolla, aji amarillo y aji panca. Añadimos sal, pimienta, comino, palillo o achiote. Añadimos culantro picado, todas las verduras, una botella de cerveza y damos un hervor. En ese momento añadimos trozos de tocino, si gustan alguna salchicha o alguna carne previamente cocida, lo que gusten, se añade dos tazas de arroz crudo, mas dos tazas de agua, se prueba de sal, se deja que rompa a hervir, se mueve bien, se baja el fuego, se tapa, se deja secar, cuando esta seco se remueve todo, se vuelve a tapar unos minutos y listo.